El acné es una enfermedad inflamatoria de la piel de origen crónico, en ella se involucra el folículo piloso y las glándulas sebáceas.

Su característica principal es el brote de pápulas, pústulas y cicatrices en la cara y de tronco hacia arriba.

El acné se clasifica en acné leve, acné moderado, acné moderadamente grave y acné grave y para cada uno de ellos existe un tratamiento acné entre los cuales podemos mencionar la utilización de jabones terapéuticos que ayudan a suavizar, brindar frescura y brillo a la piel.

Estos jabones se consideran regeneradores celulares, además de restaurar, tonificar y regular el PH gracias a su composición multivitamínica que aporta los nutrientes necesarios para la piel.


Para aplicar un tratamiento por medio de un jabón terapéutico se recomienda que durante una semana antes el paciente se bañe con un jabón hidratante para potenciar el efecto de la terapia.

Este primer paso ayudara a regular el PH de la piel, favoreciendo una regeneración celular, eliminando toxinas, gracias a sus propiedades bactericidas y desinfectantes, acabando con sustancias como el cloro y la cal.

Posteriormente se debe elegir el jabón adecuado para el tratamiento, en este caso debe ser un jabón para combatir el acné y aplicarlo como lo recomiende el médico o terapeuta especialista, que generalmente te dicen que lo tienes que usar a diario para que puedas obtener los resultados esperados.

Otro método podría ser la aplicación de cirugía láser con la cual es posible quemar el saco de folículo y la glándula sebácea que produce la grasa, pero es un tratamiento más caro.