Para desayunar, acompañar las comidas, merendar, cenar o simplemente para darnos un gusto que bueno es contar con un rico pan. Sin duda alguna es uno de los alimentos más populares pero que increíblemente desechamos con más frecuencia porque se ha puesto duro.

Hay buenas noticias respecto a esto: no tendrás que tirar más el pan que ha quedado, puede durar varios días en nuestros hogares si lo congelamos. Ciertamente parece un tanto extraño este procedimiento, es difícil imaginar como un pan congelado puede luego quedar apto para ser comido.

El bajo contenido de agua y de grasa del pan, permite conservarlo congelado por algunos días sin que se deteriore.

Veamos lo que recomiendan quienes han puesto en práctica este método de conservación.

Primero que nada, el pan a congelar debe ser fresco. Ni se te ocurra congelar un pan que ya está empezando a endurecerse. Al congelarse y descongelarse se partirá en muchos pedacitos.

Para facilitar su almacenamiento es preferible picar el pan en rodajas. Sera más cómodo para guardar y puedes disponerlo de acuerdo a las porciones que vayas a consumir.

Utiliza bolsas de plástico que cierren herméticamente. Algunos usan también papel aluminio.

Coloca etiquetas en las bolsas con la fecha en que se congeló. Se dice que un pan congelado puede durar entre 2 o 3 meses.

Cuando lo vayas a comer déjalo descongelar a temperatura ambiente unas dos o tres horas antes y consúmelo inmediatamente después, porque el pan puede dañarse con facilidad. Si tienes mucha prisa, puedes usar el micro-ondas, pero cubriéndolo bien sea con un paño o servilleta.

Después de descongelado, lo puedes tostar, colocarle el relleno de tu preferencia y tendrás tu pan listo para comer.

La masa cruda para pan también puede congelarse en bolsas plásticas herméticas.