Conozco a un agente de seguros con el que tengo relación porque tiene un negocio en mi localidad, y de vez en cuando me comenta algún caso curioso de sus clientes, como del que os voy a hablar en esta ocasión, y que espero que os sirva de lección.

Uno de sus asegurados tiene un siniestro, porque una conductora hace marcha atrás y le golpea el coche. Una vez que ocurre el siniestro rellenan el parte, pero la conductora alega que no tiene los papeles del coche en ese momento, y pregunta al conductor que ha recibido el golpe si puede rellenar su parte y firmar, dejarle el parte, y luego ella rellena sus datos y los pasa a su compañía.

Pasan los días, y el conductor que recibió el golpe acude al agente de seguros, para preguntar por qué aún no lo han llamado para que le arreglen en coche. El agente de seguros, extrañado, hace una llamada y descubre la historia.

La conductora, puesto que tenía el parte en su poder, con la firma del otro conductor, cambió por completo la historia y puso en el parte que el otro conductor le había dado un golpe por detrás, o lo que es lo mismo, le dio la vuelta al accidente para aparecer como la perjudicada.

Por supuesto, el conductor que recibió el golpe tuvo que arreglar todos los desperfectos de su bolsillo, y además acumuló un siniestro con culpa, algo que le puede perjudicar de cara a la bonificación del próximo año.

Por eso, jamás dejéis un parte amistoso de accidente firmado a nadie. Ambos conductores lo tienen que rellenar, y sólo se firmará cuando ambas partes estén de acuerdo con la versión del accidente.

Hay que tener mucho cuidado con los accidentes de coche, ya que la picaresca está a la orden del día en el mundo de los seguros de coche.