La venta de tapetes personalizados ha subido como la espuma durante los últimos años. El principal responsable de este aumento de la popularidad de los tapetes únicos es la crisis, ya que resulta que los comercios se están viendo en la difícil situación de tener que “renovarse o morir” porque ven cómo la competencia no para de crecer y los trucos de bajar los precios ya no son suficiente para seguir atrayendo a la clientela, la cual irá a uno u otro negocio dependiendo de lo que le llame la atención cada uno de ellos en un primer vistazo –en el caso de que se trate de un negocio a pie de calle, claro está-.

El truco de estos tapetes no es otro que la exclusividad que ofrece un felpudo completamente único adornando la entrada de un comercio. Cada día pueden pasar cientos de personas por delante de ese negocio, pero si no hay nada que les resulte atractivo probablemente muy pocas de estas personas darán el paso de entrar al comercio para conocer más sobre sus productos o servicios.

El mejor uso que se le puede dar hoy en día a un tapete personalizado es el de usarlo a modo de exposición de ofertas y descuentos, ya que al encontrarse en el camino de los viandantes hay muchas posibilidades de que alguno de ellos se sienta atraído por esa oferta y acabe entrando en el comercio gracias al tapete –algo que sin este detalle quizás no hubiera sucedido-.